Llovía con gran intensidad en el campo cuando de repente se abrió un boquete en la tierra, justo debajo de donde se encontraban dos ranas observando la lluvia. Cayeron al fondo e impactaron con fuerza, por eso tardaron un poco en tomar consciencia de su situación y de comenzar a saltar tratando de alcanzar la superficie.
Las otras ranas que estaban cerca y que habían visto lo que había pasado, fueron al nuevo agujero para mirar dentro y con intención de ayudar a sus compañeras.
Cuando vieron la profundidad, concluyeron que no podrían salir y que no había forma de ayudarlas. Entonces les dijeron a las ranas caídas que era imposible que lograran saltar lo suficiente para cubrir la distancia hasta la salida y que era mejor que se relajaran para esperar un milagro o su fin.
Pero las ranas seguían saltando a pesar del negativo mensaje de sus compañeras. Saltaban y saltaban perseverantemente, tratando de conseguir cubrir la distancia que les permitiría salir del agujero. Mientras tanto, las que estaban fuera les decían sin cesar que estaban perdiendo el tiempo porque había demasiada altura.
Llegó un momento en el que una de las ranas saltarinas comenzó a pensar que lo que decían desde arriba era cierto, que tenían razón, que era imposible salir. Además estaba ya muy cansada… Así que se dio por vencida, dejándose caer de mala manera, lo cual provocó que se diera un golpe en la cabeza y muriese en el acto.
La otra rana sin embargo, siguió saltando y saltando con todas sus fuerzas, mientras las otras seguían recordándole incesantemente que era imposible alcanzar la superficie.
Pero la persistente rana seguía saltando, y parecía que poco a poco era capaz de saltar más… Hasta que para sorpresa de todas, consiguió dar un brinco suficientemente grande como para superar la distancia que la separaba de la salida.
Las ranas impresionadas por la proeza de la que acababan de ser testigos, observaron a la exhausta rana saltarina tumbada, jadeando por el titánico esfuerzo que le había permitido alcanzar su objetivo. Entonces le preguntaron de dónde había sacado las fuerzas para seguir adelante a pesar de que ellas estuvieron todo el tiempo enviándole mensajes negativos para desanimarla y que se rindiera a lo que parecía inevitable.
La rana, sorprendida al escuchar esto y recuperando el aliento, les explicó que no oye bien. Cuando escuchaba las voces, aunque no entendía lo que decían, creyó que la estaban animando para que se esforzase cada vez más y así pudiera salir del agujero…
Versión de Javier Martín de la fábula de la rana sorda.
A diario escuchamos noticias y comentarios en tertulias por parte de expertos y no tan expertos, que cuentan cómo está supuestamente la macroeconomía y lo delicada que es la situación económica del país y del mundo.
Los medios de comunicación tienen una responsabilidad muy grande porque con su forma de contar lo que sucede y sus opiniones, están condicionando a la mayoría de las personas que les otorgan credibilidad y buen criterio. Y no es que no tengan en su mayoría estas virtudes, pero a juzgar por el estado de ánimo de muchas de las personas que les leen o escuchan, no parece que su labor sea precisamente provechosa para mejorar la situación de crisis actual.
Se puede informar y opinar de maneras más constructivas, poniendo mucho más énfasis en soluciones y en noticias positivas, que las hay. Porque con la actitud de poner la atención mucho más en lo negativo, lo único que se consigue es crispar a las personas y bajar su estado de ánimo.
Todas las personas tenemos una gran responsabilidad con las palabras, con lo que decimos.
Las palabras albergan un gran poder. Una voz cálida y amable, una palabra positiva, una frase de aliento… son cosas que en muchos casos son esenciales para elevar el ánimo y la moral de las personas. Es parte del camino para motivarnos a superar los problemas.
Si personas de nuestro entorno o los medios de comunicación son incapaces de llevar a cabo algo tan sencillo y obvio como poner más atención a lo positivo, a las soluciones, si pasan por alto algo tan elemental como que lo que necesitamos las personas son palabras de signo positivo, noticias positivas, soluciones… entonces debemos hacer como la rana que consigue salir del agujero: hacer oídos sordos a tantas palabras negativas, aceptar la situación en la que estamos y convencernos de que es posible superarla. De este modo, obtendremos las fuerzas para seguir actuando en positivo y superar los problemas.


El ratoncito de la granja había dormido mal debido a los truenos que acompañaban a la incesante lluvia nocturna. Ya por la mañana, justo cuando empezaba a dormirse después de que acabara la tormenta, se sobresaltó debido a los golpes que estaban dando con fuerza en la puerta de la casa.
El pequeño ratón, guiado por su curiosidad natural, se asomó por la grieta de la pared, y vio como la mujer del granjero recibía un paquete de manos del cartero. Observó cómo corría el granjero hasta su esposa cuando ésta le llamó diciéndole que por fin el paquete había llegado. El ratoncito frotó sus manitas pensando que podía ser comida, pero cuando vio el contenido, un sentimiento de terror le invadió: se trataba de trampas para ratones.
Hasta tal punto llega el miedo y fijación a lo negativo de muchas personas, y en especial con la supuesta predicción del fin del mundo del calendario de los antiguos mayas, que hasta la NASA ha tenido que intervenir para afirmar contundentemente que no hay nada que haga pensar en un final del mundo para esta fecha. Miles de preguntas relacionadas con el fin del mundo han recibido varios científicos, por lo que han tenido que desmentir tal apocalíptico supuesto.
Entre las diversas teorías de cómo puede acabar el mundo este 21 de diciembre de 2012, está la del planeta imaginario Nibiru, el cual estaría a punto de colisionar con la Tierra, provocando por supuesto el temido fin de mundo. Si esto fuera cierto, estaríamos viendo el planeta desde hace mucho tiempo, por no mencionar las nefastas consecuencias ocasionadas por la cercanía a la Tierra de otro planeta.
En mis viajes diarios por la red, leo como hay gente que le importa tres pepinos la fecha. Sin duda, no hay nada de especial que para ellos así les parezca, como seguramente no haya nada en sus vidas más interesante que estar todos los días jodiendo la marrana y quejándose por todo. Gente que critica todo lo que consideren decente, positivo o curioso como es el caso. Lo gracioso es que, asombrosamente, éstos mismos que nos hacen recordar que nada mágico sucederá hoy por ser la fecha que es (gracias por ponerme los pies en la tierra queridos…) seguramente idolatrarán a algún grupo de música, algún equipo, algún personaje extravagante o les divertirá el humor decadente, pedante y de mal gusto.
Alrededor de tu zona de confort, está tu zona de aprendizaje. Esta es la zona a la que sales para ampliar tu visión del mundo. Y lo haces cuando aprendes nuevos idiomas, viajas a países desconocidos, tienes nuevas sensaciones, enriqueces tus puntos de vista, modificas tus hábitos, conoces otras culturas, o te encuentras con nuevos clientes.



































