Emprendizaje

Hace unas semanas, Javier me pidió que escribiese mi experiencia como emprendedora. ¡Qué difícil! Cómo contar todas las emociones que suponen emprender un sueño… convertir en realidad una idea que durante tantos años fraguas en tu mente. Y hoy mismo la respuesta vino a mí.

Ordenando documentos en mi despacho, me encontré con el discurso que leí el día de la inauguración de mi empresa. Hoy comparto con vosotros algunos fragmentos, con la intención de que la emoción de mis palabras (no sonoras) llegue a todos vosotros, lectores de NeoParadigmas:

“Buenas tardes. Bienvenidos a Brétema Producciones. Hoy es el comienzo de un sueño que empezó hace unos años, y para el que parecía que nunca aparecía el momento adecuado, hasta que me di cuenta que el momento adecuado lo elige uno mismo.

(…)

Del mismo modo que en su día tuve que descubrir que uno mismo elije el momento adecuado para realizar sus sueños… Estos días estaba delante del ordenador intentando escribir el mejor discurso del mundo para este momento, y una vez más… me di cuenta de algo, que no hay mejor discurso que hablar con el corazón. Así que os contaré, entre amigos, como se ha ido creando este pequeño Universo llamado Brétema.

La primera vez que se me ocurrió la idea estaba haciendo la carrera. En medio de un trabajo de radio que tenía que presentar unos días después, se me ocurrió que por qué no montar una empresa que vendiese contenidos a las radios… ofrecer producción enlatada, cortinas, jeangles, contenidos para las webs… y millones de cosas que se te pasan por la cabeza.

(…)

Terminé la carrera, me fui a Chile a trabajar, vi cómo estaban montadas allí las emisoras radiofónicas, qué tipo de producción se hacía en Latinoamérica… Y me volví un año y medio después cargada de ideas para poner en marcha.

(…)

Y desde entonces la idea se iba despertando cada día más, y nos dimos cuenta que el sonido está en todas partes, no solo en la radio. Está en la publicidad, en el cine, en la televisión, en los videojuegos, en los móviles, en la red, en directo, en diferido, en la voz, en los instrumentos, en las imágenes también, aunque no lo creáis, en las cosas… Está en todas partes. Por lo tanto la idea fue creciendo poco a poco.

(…)

Nuestro objetivo es la creación. Queremos ser creadores de ideas, de productos y de ilusiones que lleguen al público. También queremos ser el complemento perfecto para otras productoras, para agencias, para empresas privadas.

La palabra NO queremos sacarla del vocabulario de Brétema, por lo menos siempre que sea posible, y cuando el NO nos atenace, buscaremos soluciones que permitan que la respuesta de esta empresa siempre sea SÍ.

Y ese SÍ queremos vincularlo a la calidad, a la elegancia y a las resoluciones.

(…)

Este año ha sido el momento. Ha sido cuando María (mi hermana) y yo decidimos dar el “sí, quiero” a este sueño. Hasta entonces todo parecía ciertamente utópico, y muchas personas nos intentaron hacer desistir en el camino. Creo incluso que algunos seguirán pensando a día de hoy que nuestra locura ha ido en aumento.

Le peor que le puede pasar a una persona cuando tiene un sueño es que se lo quieran convertir en pesadilla. Pero os puedo asegurar, que la mayor satisfacción del sueño es convertirlo en realidad. Y no por darle en los dientes a nadie, sino para crear esperanza, para motivar y para crear ilusión.

Me siento dichosa de poder decir hoy desde aquí:

Amigos, los sueños se pueden convertir en realidad. ¿Luchando? Por supuesto. ¿Dudando? Sin lugar a dudas. ¿Flaqueando? A cada momento. Pero todo eso lo que te permite es reforzarte en tus creencias.

No sé si he nacido para ser empresaria, no sé si mi futuro es llevar un gran timón. Lo único que sé es que nací para Brétema y por eso era necesario crearla.

Como decía, este año ha sido el momento. Y en esta decisión nos han acompañado una serie de equipos y profesionales que han hecho que el nacimiento de Brétema sea posible.

Quiero aprovechar la ocasión para dar las gracias a cada una de las personas que de un modo u otro aportaron su granito de arena a Brétema. Tanto profesionalmente como en el terreno personal.

(…)

Y gracias por supuesto, a cada una de las personas que nos acompañan. A los de aquí, a los de allí y a los de más allá. Gracias a todos.”

Creo que no podía encontrar mejor forma de explicar qué es ser emprendedora que iniciar este artículo con las palabras de la ilusión que encierran los emprendimientos de la vida.

Una vez puesta toda la ilusión y la carne en el asador. Una vez pasadas todas las tensiones, los miedos y los contratiempos de última hora que implica la puesta en marcha de una empresa… ¿qué sucede? Pues que todo no ha hecho nada más que comenzar. Es decir, comienzas a aprender.

Quizás por esto último, por el aprendizaje que conlleva ser emprendedora, creo que la palabra correcta debería ser emprendizaje. En donde primero te pones en marcha con ilusión, con amor y con esfuerzo, y donde más tarde aprendes y pones en marcha todos los mecanismos racionales y emocionales que no eres consciente ni de que existen dentro de ti.

Porque una vez abiertas las puertas de Brétema empezaron los retos. Los retos reales, palpables y, en ocasiones, asfixiantes. Pero como todo lo empiezas con ganas, ilusión y amor, se puede. Y cuando crees que no puedes más, se puede. Y cuando piensas como pase algo más negativo no me levanto de la cama, se puede.

Y de pronto llega un día en el que suena el teléfono, la puerta, el móvil, un mail, equis… Y todo gira, y llegan las sonrisas, las recompensas y las alegrías. Y no os vayáis a creer que lo que más alegría da, es el alivio de que por fin hay luz al final del túnel y que menos mal que tu sueño no se ha ido al garete. No, no. Lo que más alegría te da, es ver a tu equipo contento, ilusionado, y sujetando el timón del barco con tanta fuerza como si de tus propias manos se tratasen.

Ahí está la mayor satisfacción del emprendizaje.

Así que si me puedo atrever a dar un consejo, o mejor dicho… si con mi ejemplo puedo inspirar a alguien, sólo diré una cosa: hagáis lo que hagáis, hacedlo con amor. Porque solo el amor por vuestro emprendizaje, sea cual sea éste, no tiene por qué ser una empresa, os dará la fuerza necesaria para soportar las tempestades y llegar con vuestro barco a buen puerto.

Brétema ha empezado a hablar y a dar sus primeros pasos. Tiene casi 9 meses. Cuando nos demos cuenta le comenzarán a salir los primeros dientes.

El discurso que leísteis anteriormente lo dije ante casi 100 personas, el día de la inauguración de Brétema. ¿Sabéis qué día fue? El 8 de marzo. El día Internacional de la Mujer (antiguamente conocido como Día de la Mujer Trabajadora).

Naciendo en un día con tanta fuerza y significado, no le puede ir de otro modo que no sea bien.

¿Sabéis cómo me gusta llamarle? La Fábrica de Sueños.

Gracias por llegar aquí con tus ojos. Y ojalá, con una sonrisa.

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¿Por qué los perros viven menos que las personas?

Un día me llamaron a la clínica para que fuera a examinar a un perrito anciano, un caniche de los pequeños, llamado Chiqui. Los dueños, un matrimonio y su hijo de 6 años Alberto, querían profundamente a su mascota. Esperaban un milagro que lo salvase.

Cuando examiné a Chiqui llegué a la clara conclusión de que iba a morir irremediablemente en pocos días y aquejado de grandes dolores, probablemente sufriría aún más de lo que ya estaba sufriendo. Con el máximo tacto del que fui capaz, se lo comuniqué a su familia, y les dije que quizá lo más piadoso que podían hacer por él, era ponerle una inyección para evitarle más sufrimiento. Quedamos en que lo haríamos al día siguiente.

Cuando llegó el momento, observé cómo toda la familia rodeaba a Chiqui y le acariciaban con los ojos llenos de lágrimas. Aunque era una situación familiar para mí, no pude evitar sentir una enorme tristeza.

Me sorprendí mucho al ver que el niño parecía estar bastante sosegado mientras acariciaba al perro en sus últimos instantes. No pude dejar de pensar si era plenamente consciente de lo que estaba a punto de ocurrir. Poco después de la inyección, apenas unos minutos, Chiqui se quedó dormido plácidamente… para no volver a despertar.

Alberto parecía estar bien, y aceptaba la muerte de su querida mascota Chiqui mucho mejor que sus padres, que no cesaban de llorar.

Nos sentamos y nos pusimos a hablar un poco. En la conversación, salió la eterna pregunta de porqué viven tan pocos años los perros en comparación con las personas.

Alberto, que había estado escuchando atentamente, exclamó: – ¡Yo sé por qué!.

Lo que dijo me reconfortó como nunca antes, y a juzgar por la expresión en la cara de sus padres, también sintieron un gran alivio. Jamás había escuchado una explicación tan dulce y coherente. Sólo la mente pura de un niño podía llegar a una conclusión así. Las palabras de un niño de 6 años cambiaron mi forma de ver y sentir estos sucesos.

Su explicación fue:

Las personas venimos al mundo para aprender cómo vivir una vida buena: querer a las demás personas siempre y ser buenos, ¿verdad? Pues como los perros ya saben cómo hacer todo esto, no tienen que quedarse tanto tiempo como nosotros.’

Versión de Javier Martín, basada en una historia similar vista en Internet.

En memoria de mi pequeño y Gran Amigo, cuya marcha de este mundo fue más ingrata que la de la historia. Estoy seguro de que eres feliz en el Cielo de los Perros.

Te Quiero Chiqui.

Chiqui

 

La influencia de las emociones

¿Qué es la enfermedad?

Es un maestro, una oportunidad para organizar una armonía superior en nuestra propia vida, a nivel físico, emocional, mental y espiritual.

¿Qué enferma primero, el cuerpo o el alma?

El alma no puede enfermar, porque es lo que hay perfecto en ti, el alma evoluciona, aprende.
En realidad, buena parte de las enfermedades son todo lo contrario: son la resistencia del cuerpo emocional y mental al alma. Cuando nuestra personalidad se resiste al designio del alma es cuando enfermamos.

La Salud y Las Emociones.

¿Hay emociones perjudiciales para la salud? ¿Cuáles son las que más nos perjudican?Emociones

Un 70 por ciento de las enfermedades del ser humano vienen del campo de conciencia emocional. Las enfermedades muchas veces proceden de emociones no procesadas, no expresadas, reprimidas.

El temor, que es la ausencia de amor, es la gran enfermedad, el común denominador de buena parte de las enfermedades que hoy tenemos. Cuando el temor se queda congelado afecta al riñón, a las glándulas suprarrenales, a los huesos, a la energía vital, y puede convertirse en pánico.

¿Nos hacemos los fuertes y descuidamos nuestra salud?

De héroes están llenos los cementerios. Te tienes que cuidar. Tienes tus límites, no vayas más allá. Tienes que reconocer cuáles son tus límites y superarlos porque si no los reconoces, vas a destruir tu cuerpo.

¿Cómo nos afecta la ira?
La ira es santa, es sagrada, es una emoción positiva porque te lleva a la autoafirmación, a la búsqueda de tu territorio, a defender lo que es tuyo, lo que es justo. Pero cuando la ira se vuelve irritabilidad, agresividad, resentimiento, odio, se vuelve contra ti, y afecta al hígado, la digestión, el sistema inmunológico.

¿La alegría por el contrario nos ayuda a estar sanos?

La alegría es la más bella de las emociones porque es la emoción de la inocencia, del corazón, y es la más sanadora de todas, porque no es contraria a ninguna otra. Un poquito de tristeza con alegría escribe poemas. La alegría con miedo nos lleva a contextualizar el miedo y a no darle tanta importancia.

¿La alegría suaviza el ánimo?

Sí, la alegría suaviza todas las otras emociones porque nos permite procesarlas desde la inocencia. La alegría pone al resto de las emociones en contacto con el corazón y les da un sentido ascendente. Las canaliza para que lleguen al mundo de la mente.

¿Y la tristeza?

La tristeza es un sentimiento que puede llevarte a la depresión cuando te envuelves en ella y no la expresas, pero también puede ayudarte. La tristeza te lleva a contactar contigo mismo y a restaurar el control interno. Todas las emociones negativas tienen su propio aspecto positivo, las hacemos negativas cuando las reprimimos.

¿Es mejor aceptar esas emociones que consideramos negativas como parte de uno mismo?

Como parte para transformarlas, es decir, cuando se aceptan fluyen, y ya no se estancan, y se pueden transmutar. Tenemos que canalizarlas para que lleguen desde el corazón hasta la cabeza.
Sí, es muy difícil. Realmente las emociones básicas son el amor y el temor (que es ausencia de amor), así que todo lo que existe es amor, por exceso o defecto. Constructivo o destructivo. Porque también existe el amor que se aferra, el amor que sobreprotege, el amor tóxico, destructivo.
¿Cómo prevenir la enfermedad?
Somos creadores, así que yo creo que la mejor forma es creando salud. Y si creamos salud no tendremos ni que prevenir la enfermedad ni que atacarla, porque seremos salud.

¿Y si aparece la enfermedad?

Pues tendremos que aceptarla porque somos humanos. También enfermó Krishnamurti de un cáncer de páncreas y no era nadie que llevara una vida desordenada. Mucha gente muy valiosa espiritualmente ha enfermado. Debemos explicarlo para aquellos que creen que enfermar es fracasar. El fracaso y el éxito son dos maestros, pero nada más. Y cuando tú eres el aprendiz, tienes que aceptar e incorporar la lección de la enfermedad en tu vida. Cada vez más personas sufren ansiedad.

La ansiedad es un sentimiento de vacío, que a veces se vuelve un hueco en el estómago, una sensación de falta de aire. Es un vacío existencial que surge cuando buscamos fuera en lugar de buscar dentro. Surge cuando buscamos en los acontecimientos externos, cuando buscamos muletas, apoyos externos, cuando no tenemos la solidez de la búsqueda interior. Si no aceptamos la soledad y no nos convertimos en nuestra propia compañía, vamos a experimentar ese vacío y vamos a intentar llenarlo con cosas y posesiones. Pero como no se puede llenar con cosas, cada vez el vacío aumenta.

¿Y qué podemos hacer para liberarnos de esa angustia?

La angustia no se puede pasar comiendo chocolate, o con más calorías, o buscando un príncipe azul afuera.
La angustia se pasa cuando entras en tu interior, te aceptas como eres y te reconcilias contigo mismo. La angustia viene de que no somos lo que queremos ser, pero tampoco lo que somos, entonces estamos en el «debería ser», y no somos ni lo uno ni lo otro. El estrés es otro de los males de nuestra época.
El estrés viene de la competitividad, de que quiero ser perfecto, quiero ser mejor, de que quiero dar una nota que no es la mía, de que quiero imitar. Y realmente sólo se puede competir cuando decides ser tu propia competencia, es decir, cuando quieres ser único, original, auténtico, no una fotocopia de nadie.
El estrés destructivo perjudica el sistema inmunológico. Pero un buen estrés es una maravilla, porque te permite estar alerta y despierto en las crisis, y poder aprovecharlas como una oportunidad para emerger a un nuevo nivel de conciencia.

¿Qué nos recomendaría para sentirnos mejor con nosotros mismos?

La soledad. Estar con uno mismo cada día es maravilloso. Estar 20 minutos con uno mismo es el comienzo de la meditación; es tender un puente hacia la verdadera salud; es acceder al altar interior, al ser interior.
Mi recomendación es que la gente ponga su despertador 20 minutos antes para no robarle tiempo a sus ocupaciones. Si dedicas, no el tiempo que te sobra, sino esos primeros minutos de la mañana, cuando estás fresco y descansado, a meditar, esa pausa te va a recargar, porque en la pausa habita el potencial del alma.

¿Qué es para usted la felicidad?

Es la esencia de la vida. Es el sentido mismo de la vida, encarnamos para ser felices, no para otra cosa. Pero la felicidad no es placer, es integridad. Cuando todos los sentidos se consagran al ser, podemos ser felices.

Somos felices cuando creemos en nosotros, cuando confiamos en nosotros, cuando nos encomendamos transpersonalmente a un nivel que trasciende el pequeño yo o el pequeño ego.

Somos felices cuando tenemos un sentido que va más allá de la vida cotidiana, cuando no aplazamos la vida, cuando no nos desplazamos a nosotros mismos, cuando estamos en paz y a salvo con la vida y con nuestra conciencia.

Vivir el Presente.
¿Es importante vivir en el presente? ¿Cómo lograrlo?

Dejamos ir el pasado y no hipotecamos la vida a las expectativas de futuro cuando nos volcamos en el ser y no en el tener. Yo me digo que la felicidad tiene que ver con la realización, y ésta con la capacidad de habitar la realidad. Y vivir en realidad es salir del mundo de la confusión.

¿Tan confundidos estamos, en su opinión?

Tenemos tres ilusiones enormes que nos confunden. Primero creemos que somos un cuerpo y no un alma, cuando el cuerpo es el instrumento de la vida y se acaba con la muerte. Segundo, creemos que el sentido de la vida es el placer; pero a más placer no hay más felicidad, sino más dependencia. Placer y felicidad no es lo mismo. Hay que consagrar el placer a la vida y no la vida al placer. La tercera ilusión es el poder; creemos tener el poder infinito de vivir.

¿Y qué necesitamos realmente para vivir, acaso el amor?

El amor, tan traído y tan llevado, y tan calumniado, es una fuerza renovadora.
El amor es magnífico porque crea cohesión. En el amor todo está vivo, como un río que se renueva a sí mismo. En el amor siempre uno puede renovarse, porque todo lo ordena. En el amor no hay usurpación, no hay desplazamiento, no hay miedo, no hay resentimiento, porque cuando tú te ordenas porque vives el amor, cada cosa ocupa su lugar, y entonces se restaura la armonía.

Ahora, desde la perspectiva humana, lo asimilamos con la debilidad, pero el amor no es débil. Nos debilita cuando entendemos que alguien a quien amamos no nos ama.
Hay una gran confusión en nuestra cultura. Creemos que sufrimos por amor, que nuestras catástrofes son por amor. Pero no es por amor, es por enamoramiento, que es una variedad del apego. Eso que llamamos habitualmente amor es una droga.

Igual que se depende de la cocaína, la marihuana o la morfina, también se depende del enamoramiento. Es una muleta para apoyarse, en vez de llevar a alguien en mi corazón para liberarlo y liberarme. El verdadero amor tiene una esencia fundamental que es la libertad, y siempre conduce a la libertad.

Pero a veces nos sentimos atados a un amor. Si el amor conduce a la dependencia es eros. Eros es un fósforo, y cuando lo enciendes se te consume rápidamente, en dos minutos ya te quemas el dedo. Hay muchos amores que son así, pura chispa.

Aunque esa chispa puede servir para encender el leño del verdadero amor. Cuando el leño está encendido produce el fuego, Ese es el amor impersonal, que produce luz y calor.

¿Puede darnos algún consejo para alcanzar el amor verdadero?

Solamente la verdad. Confía en la verdad; no tienes que ser como la princesa de los sueños del otro, no tienes que ser ni más ni menos de lo que eres. Tienes un derecho sagrado, que es el derecho a equivocarte; tienes otro, que es el derecho a perdonar, porque el error es tu maestro.

Ámate, sincérate y considérate. Si tú no te quieres, no vas a encontrar a nadie que te pueda querer. El amor produce amor. Si te amas, vas a encontrar el amor. Si no, vacío. Pero nunca busques una migaja; eso es indigno de ti.

La clave entonces es amarse a sí mismo. Y al prójimo como a ti mismo. Si no te amas a ti, no amas a Dios, ni a tu hijo, porque te estás apegando, estás condicionando al otro. Acéptate como eres; lo que no aceptamos no lo podemos transformar, y la vida es una corriente de transformación permanente.

Entrevista realizada en 2009 al Dr. Jorge Carvajal, médico cirujano. Pionero de la Medicina Bioenergética.

Gracias a Esther, por enviarme el texto 😉

Puesta de Sol

¿Qué hago hoy para hacerte feliz?

En una entrevista de hace un par de años publicada en la revista AR, realizada a dos de los principales protagonistas de la serie «Águila Roja», David Janer (Águila Roja),  y Francis Lorenzo (El Comisario), les hacen la siguiente pregunta:

«¿Qué os hace ser mejores personas?»

Ellos respondieron:

David Janer: La familia y los amigos. Cuanto mejor eres contigo mismo, mejor vas a ser con los demás. No vas a cambiar el mundo, ¡ojalá yo tuviese las facultades de Águila Roja! Pero, al menos, que ese microcosmos que está a tu alrededor lo puedas mejorar. Es una batalla continua.

Francis Lorenzo: A mí me hace ser mejor persona lo que aprendo de mis amigos, los de verdad. Y luego, tengo dos hijos y una mujer a los que adoro. Llevo casi 30 años con ella y nuestro lema sigue siendo: “¿Qué hago hoy para hacerte feliz?”.

No puedo estar más de acuerdo con ambos.

No se trata de… «vivir en los mundos de Yupi» (expresión que proviene del título de un programa de televisión para niños en España, que se caracterizaba por ser un mundo «demasiado» bonito, feliz y/o alegre). No. Se trata de una actitud inteligente y bondadosa: nada es más beneficioso para todos que empatizar y confraternizar, nada atrae mayor prosperidad que ayudar a nuestros semejantes.

Las situaciones negativas que existen en el mundo son el resultado del miedo, lo que provoca desconfianza, críticas, traiciones, egoísmo, etc. Precisamente, carencia de felicidad, alegría, amor…

Es mucho más ingenuo pensar que el único modo de «sobrevivir», es siendo tan «malo» como los demás. Es mucho más inocente pensar que el mundo está lleno de personas malas y egoístas. Esto sólo es una verdad a medias.

Ciertamente, hay personas que se mueven por motivos cuestionables y egoístas. Pero afirmar que todo el mundo es o actúa así, obedece a un modo absolutamente sesgado de apreciar la realidad, ya que sólo se enfoca en las «malas acciones», porque… ¿no es cierto que también hay personas que ayudan desinteresadamente a los demás? Personas que regalan su tiempo y su trabajo para ayudar a quienes lo necesitan. O personas normales, que se limitan a regalar sonrisas y a tratar a los demás de la mejor forma posible. Sencillamente porque sí, porque les apetece, o les sale así. O tal vez porque en alguna parte de su subconsciente han comprendido que la forma de tratar al prójimo es la forma en que se tratan a sí mismos. Porque tal vez han comprendido, consciente o inconscientemente, que cuando tratamos mal a los demás, al final repercutirá en nosotros.

La bondad tiene que ver con la creación, con una naturaleza positiva de construcción y de unión. Construir requiere un determinado tipo de energía muy potente y de inteligencia. Requiere de Amor. Se puede afirmar sin temor a error, que la Bondad y el Amor tienen más que ver con una Inteligencia Suprema que con la inocencia o la ingenuidad.

Tenedlo presente: si queremos prosperar como personas y como grupo global, si la humanidad avanza y evoluciona, no será con actitudes egoístas o malvadas, será si somos nuestra mejor versión con los demás, si aportamos la mejor versión de nuestros actos al mundo… Sencillamente, haciendo felices a las personas.

Por eso, la pregunta «¿Qué hago hoy para hacerte feliz?», me parece tremendamente acertada…

Felicidad Conjunta

 

 

 

El lado positivo del mensaje

En un tiempo lejano, un rey pasó una noche muy mala por culpa de una pesadilla en la que veía que se le caían todos sus dientes.

Por la mañana era tal el desasosiego que le producía recordar el mal sueño, que quiso preguntar qué podía significar a su consejero más anciano y sabio, pero se encontraba de viaje, así que mandó llamar al aprendiz de éste.

Una vez escuchó al nervioso rey, el joven le dijo:

¡Qué mala suerte majestad! En un sueño, los dientes representan a sus familiares, y si estos se caen, significa que morirán todos ellos.

El rey, que sintió el rechazo más absoluto a lo que acababa de escuchar, montó en cólera y ordenó encerrar al joven aprendiz del consejero hasta nuevo aviso.

Justo en ese momento, el consejero más anciano y sabio entraba por la puerta de la sala. Acababa de llegar de su viaje.

Naturalmente, de inmediato el rey le contó la susodicha pesadilla. El joven quiso advertir al anciano, pero no había manera de hacerlo sin que el rey se diera cuenta. El anciano, que reparó en la cara desencajada del joven, se quedó pensativo, y unos instantes después, le contestó al rey:

Majestad, quédese completamente tranquilo. Ese sueño lo único que quiere decir, es que vivirá más tiempo que sus parientes.

El rey suspiró aliviado, y una amplia sonrisa se dibujó en su cara. Fue tal su alegría, que recompensó a su sabio consejero con un cofre lleno de alhajas.

Unas horas después, el anciano fue a las mazmorras a ver a su joven aprendiz. Había conseguido que el rey fuera indulgente con él y le iba a soltar. El joven, no pudo evitar preguntarle al anciano consejero:

Señor, ¿cómo es posible que el rey le recompensara si la interpretación que le dio del sueño fue prácticamente la misma que la mía?

Seguro que en el fondo lo sabes… Lo único que hice, fue poner el foco en el lado positivo del mensaje…

Versión de Javier Martín de la fábula «El rey y la pesadilla».

Todos sabemos que hay muchos modos de decir o expresar las cosas. Sin embargo, no siempre aplicamos un modo de decirlo empático, teniendo en cuenta a la persona que tenemos delante, sus sentimientos y circunstancias.

Para una comunicación eficaz y productiva, es necesaria la sinceridad y un enfoque positivo. Que nuestras palabras reflejen los hechos, influirá de forma definitiva en lo que vamos a transmitir a través de la parte no verbal del mensaje (tono de voz, lenguaje corporal), que tiene mucho más peso y transmite más que las palabras. Y se puede relatar los hechos o lo que sea que queramos o necesitemos decir, obviando la parte negativa, enfocándonos en su lado positivo. No sólo es posible, es necesario para que la otra persona se sienta bien y por lo tanto capte mucho mejor el mensaje, lo acepte y lo asimile.

Siempre que nos enfoquemos en el lado positivo, todo irá bien. Garantizado 😉

Cuando la vida se pone severa… El descarrilamiento del tren de Santiago

NeoParadigmas, normalmente no hace eco de noticias negativas o desagradables. No porque no importen o porque no quiera saber nada, sino porque ya hay muchos medios de comunicación que las dan a conocer en todos los rincones del mundo, y ésta no es la misión para la que fue creado este lugar en Internet.

No obstante, hoy voy a hacer una excepción para hablar de la terrible tragedia ocurrida en Galicia. Un tren que al parecer iba a más velocidad de la debida en un tramo de curva, ha descarrilado, provocando 80 muertes y más de 140 heridos.

Una amiga gallega muy especial, me ha dicho hoy:

«No sé por qué pasan estas cosas… Me cuesta entenderlo. Estoy muy triste.»

Naturalmente… ¿Cómo entender algo así? ¿Cómo no estar triste?

Desde un punto de vista humano, no tiene explicación.

Yo creo que lo único que podemos hacer, es darle un «sentido» a este sinsentido, tratar de extraer lecciones de vida…

Valorar lo que tenemos.

Cuidarlo y amarlo.

Aprovechar cada instante.

Decir Te Amo o Te Quiero tantas veces como salga del corazón…

En resumen, vivir con plenitud.

¿De qué otra forma valorarlo…? ¿Qué podemos hacer cuando la vida se pone severa?

Creo que lo mejor que podemos hacer, es hacer «valer» esta tragedia, que no sea en vano. Evaluemos nuestras vidas, veamos cómo podemos mejorarlas. Desechar lo que no sirve, trabajar por lo que sí, valorar a las personas que nos aman, amar…

Mi más sentido pésame a todos los amigos y familiares de las víctimas de este accidente, triste, trágico… como cualquier otro acontecimiento de esta naturaleza…

Un fuerte abrazo.

Tren al Sol