Este es un término que últimamente se utiliza mucho en Psicología en general y en diversas escuelas relacionadas con la seducción. Tiene que ver con nuestras creencias o paradigmas, y con lo que pensamos y sentimos con respecto a una situación o una persona. Es lo que marca nuestra actitud y nos define.
Es pues muy importante prestar atención a nuestro Juego Interno, ya que marcará nuestros actos.
Las acciones para conseguir nuestras metas están perfiladas por nuestra actitud. En general, pasamos a la acción no basándonos o enfocándonos en nuestro propósito, sino en lo que nos hacen sentir o pensar las situaciones por las que debemos pasar para su consecución.
Un Juego Interno negativo está definido por una baja autoestima, por conflictos internos, por diferentes opiniones o paradigmas que se contradicen, por experiencias negativas, etc. Todo lo que impide alcanzar la excelencia y desplegar todo el potencial.

Una solución para conseguir un buen Juego Interno puede ser aprender a mantener la mente focalizada en nuestra meta sin pensar en nada más. Si queremos conseguir algo, debemos pensar exclusivamente en la meta sin cuestionar negativamente, evitando un diálogo interno negativo, aprendiendo simplemente a centrarnos en las acciones a seguir para su consecución. Esto es, aprender a ignorar a nuestro “enemigo interno”. Requiere práctica y ser vigilantes de nuestros pensamientos, pero es cuestión de establecerlo como un hábito.
Sencillamente pasar a la acción sin pensar nada negativo, sin pronósticos… Sólo haciendo lo que hay que hacer o lo que creamos más conveniente. Con acción positiva, es cuestión de más o menos tiempo lograr cualquier cosa que nos propongamos. En definitiva, zambullirnos en el agua en lugar de quedarnos mirándola preguntándonos si estará fría.
Sabemos que pensamos y sentimos, pero no somos conscientes de este proceso hasta que nos fijamos en él. Prestar atención a lo que pensamos de una situación o una persona, de lo que nos hace sentir, para darnos cuenta de si nos estamos saboteando, nos facilitará enormemente centrarnos en nuestra meta y hacer lo que más convenga en función de los resultados que queramos obtener.
Mejorar nuestro Juego Interno conllevará mejorar nuestro Juego Externo, nuestra actitud.
Es una frase muy breve, y su significado literal no es demasiado profundo ni especial. No obstante, desde un contexto fraternal, yo la encuentro muy inspiradora y emotiva. Tremendamente positiva. Es la síntesis de lo que yo creo que es la auténtica naturaleza de los seres humanos.

Pero… No te preocupes. Al final, recordarás que el Camino se hace andando. Finalmente, terminarás por comprender y formará parte de ti la Verdad que dicta que sacar fuerzas de la desesperación es posible, y que se puede transmutar esa fría y oscura soledad que sientes en un Amor Incondicional lleno de Luz.
Las personas resilientes consiguen exprimir las contrariedades que surgen en su vida para obtener el jugo de la victoria.
de que los problemas, los obstáculos, las desgracias, etc., forman parte de la Vida. A mi modo de ver, son personas realistas pero positivas, con un punto ingenuo que les permite ver las cosas del modo que las ve un niño: con ilusión, con ganas, con energía y pensando que las cosas saldrán bien; éste, es el mejor de los planteamientos posibles de cara a la Vida, y cuando tenemos un reto por delante. No obstante, estas personas aplican un modo de gestión de los problemas maduro, con los piés en el suelo.
ar la situación, por mala que sea. Ser conscientes de que forma parte de la Vida tanto lo «bueno» como lo «malo».
Para realizar un experimento psicológico, se metieron unos cuantos monos en una jaula. En la parte central del techo de dicho entorno, pusieron unos plátanos, y justo debajo, una escalera que permitía alcanzarlos fácilmente.

Nada es para siempre. Los cambios son inevitables. No obstante a veces nos aferramos a personas, situaciones, lugares… Esto es porque padecemos una malsana adicción a la «seguridad».
a situación. Si aceptamos esta nueva situación y tratamos de encajar en ella, podemos darle la vuelta en el caso de que sea negativa y hacer que juegue a nuestro favor. En definitiva, no importa aquello que nos sucede y sobre lo que aparentemente no tenemos control, lo que importa es cómo decidamos afrontarlo.
































ÚLTIMOS COMENTARIOS