«Seré capaz de sostener su corazón, no necesito manos para eso»

La frase que da título a este artículo puede resultar conmovedora, pero lo es especialmente viniendo de quien la pronuncia y su contexto. No es la primera vez que escribo sobre Nick Vujicic. Cuando miro y escucho a este hombre, me conmuevo profundamente. En el vídeo que comparto a continuación, Nick nos habla sobre su vida con un humor sano, pero sobre todo, con una enorme sabiduría y fuerza. Nos habla de la valía que todas las personas tenemos, de que podemos hacer todo aquello que nos propongamos, de apreciar lo que tenemos y dar gracias por ello, y de trabajar y luchar por aquello que queremos alcanzar.

Es probable que te preguntes cómo es posible que este hombre haya sacado fuerzas para mirar a la Vida con una sonrisa y hacer todo lo que ha hecho. Cómo no admirarle y preguntarse de dónde saca la fuerza y el coraje de vivir intensamente y aportando tanta energía positiva a sus semejantes.

Desde un punto de vista lógico, se puede deducir que somos lo que pensamos. Un pensamiento genera una emoción, ésta nos lleva a tomar unas determinadas decisiones, lo que nos lleva a comportarnos de una manera muy concreta:

Pensamiento >> Emoción >> Decisión >> Comportamiento >> DESTINO

Es una fórmula tan simple, que es fácil querer cuestionar si nuestros pensamientos pueden llegar a definir nuestra Vida, nuestro Destino. A los hechos me remito. Observad a Nick, que ha convertido su enorme minusvalía en un gran ejemplo de superación personal y coraje. Observad cómo minimiza sus defectos a través del humor, cómo saca fuerzas de su situación. Es un Mago que crea su experiencia personal, su vida, que juega con maestría las cartas que le ha dado la Vida. No importa tanto las circunstancias, sino lo que decidimos hacer con ellas.

Somos seres racionales y sentimentales. Nuestras vidas están regidas por pensamientos y sentimientos. Los sentimientos tienen una gran fuerza en nuestras acciones, pero podemos manejarlos. Podemos elegir cómo actuar, y podemos convertir pensamientos/emociones negativas en combustible para avanzar y mejorar, podemos hacer que lo negativo sea fuente de Motivación.

Se dice que tenemos principalmente dos palancas de motivación: el deseo de ganar y el temor de perder. Yo añadiría una tercera, mucho más potente y auténtica: ayudar y servir a los demás.

No tenemos excusas. Ya lo sabíamos, pero ahora tenemos gracias a este hombre la demostración irrefutable de que creamos nuestro Destino. No podemos controlar lo que nos sucede, pero sí podemos controlarnos a nosotros mismos y, por lo tanto, podemos alcanzar las metas que nos propongamos y vivir la vida que deseemos.

Gracias por tu Ejemplo, Nick.

La adversidad es el polvo de diamante con el que el Cielo pule sus joyas.

Thomas Carlyle

Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo…

No, no voy a hablar de Arquímedes. Así que te planteo esta pregunta:

¿Qué hay en tu vida tan importante y contundente que hasta puede ayudarte a «mover el mundo»?

Sin duda uno de los peores momentos que podemos vivir, podría ser una depresión, o una gran tristeza. Son instantes en los que cualquier persona se «siente» sola. Son horas, días, meses o años en los que  estamos «desconectados» de nuestra esencia, y por lo tanto, de nuestro vínculo con los demás. No voy a entrar en las posibles causas de esta aparente desconexión, pero es importante que tomemos conciencia de que en muchas ocasiones, esa tristeza, esos malos momentos, están provocados por una  falsa sensación de soledad, de que no estamos conectados con nada ni con nadie.

Pero lo cierto es que todos estamos conectados a muchos niveles. Especialmente, la gran conexión es con nuestras amigas y amigos, independientemente del rol que desempeñen en nuestras vidas (familiares u otras personas sin lazos consanguíneos).

La Amistad es la obvia respuesta (que en realidad es Amor). Sin amigos no podríamos llegar a alcanzar nuestro máximo potencial. Como personas, y a nivel global. Diría que en muchas ocasiones menospreciamos el valor de la Amistad y de los Amigos. En un momento de la historia en el que las redes sociales auspiciadas por Internet cobran más fuerza cada día, lo que es obvio pasa a ser irrefutable: la Amistad como eje principal, y las relaciones interpersonales, como motor de crecimiento individual y social.

En lo personal, en las últimas semanas he constatado algo que ya sabía: tengo unos Amigos formidables, extraordinarios. Amigos en el sentido más puro y amplio de la palabra. Y estoy infinitamente agradecido por ello.

Os doy las gracias por estar ahí. Por ser como sois. Por brindarme vuestra amistad.

Por ser mis amigos.

Gracias.


La gratitud, aquello que jamás sobra

Un granjero estaba trabajando cuando escuchó un grito pidiendo ayuda. Comenzó a buscar a la persona que gritaba desesperadamente y la localizó en un pantano cercano. Se trataba de un joven que se encontraba en arenas movedizas y casi enterrado por completo. El granjero ayudó al joven a salir, librándole de una muerte segura.

Poco después un noble llegó hasta la casa del granjero. Era el padre del joven al que había salvado la vida.

Una vez que el elegante señor se presentó, le dijo con gran firmeza al granjero:

Ha salvado la vida a mi hijo. Pídame lo que quiera, es suyo.

El granjero no quería pedir nada, ya que estimaba que tan sólo había hecho lo que había que hacer.

Mientras el noble insistía, llegó a la cabaña el hijo del granjero. Entonces le ofreció hacerse cargo de la educación del chico. Esta vez el granjero sí aceptó.

Años después, un hombre enfermó de pulmonía. Se curó gracias a la penicilina, descubierta por el doctor Alexander Fleming.

Lo maravilloso de esta historia, es que el doctor Fleming, era el hijo del granjero, y el hombre que estuvo a punto de fallecer por la pulmonía, era el hijo del noble, Sir Winston Churchill.

Emocionante e impresionante vídeo de un león que abraza cariñosamente a la persona que lo cuidó y salvó de una muerte segura.

Por un instante, nuestras almas se tocan…

La mayoría de las veces olvidamos la importancia de tocarnos, de estar cerca. Los abrazos, son la representación física de «te quiero o te aprecio, eres importante, me importas, somos uno»,  conozcas mucho, poco o nada a la persona con la que protagonices un sincero y desinteresado abrazo.

Pueden emocionarnos porque nos recuerdan sutilmente que todos estamos conectados, a muchos más niveles de los que somos conscientes…

«Abrazos gratis» o «Regalo abrazos»… rezan los carteles que muestran los protagonistas del vídeo. Lo que hacen es muy emocionante. Aviso: es posible que necesites un pañuelo 😉

Gracias a Olga, que es quien me ha hecho conocer el vídeo. Te daré un abrazo cuando te vea 😉

Con el tiempo aprendemos…

La sutil diferencia
entre sostener una mano
y encadenar un alma.

A aceptar nuestras derrotas
con dignidad, y a aprender de ellas.

Que en realidad lo mejor no es el futuro,
sino cada instante que vivimos.

Que la vida es aquí y ahora,
el ayer y el mañana no existen.

Que en demasía…
cualquier cosa se convierte en negativa.

A plantar nuestro propio jardín, a sembrar nuestra alma,
en lugar de esperar a que alguien nos traiga flores.

Que podemos resistir,
que somos fuertes,
que todos tenemos una gran valía.

Que estar con alguien
porque nos ofrece un «buen futuro»,
hará que tarde o temprano
queramos volver a nuestro pasado.

Que si estamos con una persona
por deshacernos de nuestra soledad,
irremediablemente acabaremos no deseando volver a verla.

Que solo quien es capaz de amarnos con nuestros defectos,
sin pretender cambiarnos,
puede brindarnos la felicidad que anhelamos.

Que los verdaderos amigos suelen ser pocos,
y que si no luchamos por ellos,
tarde o temprano solo tendremos falsas amistades.

Que las palabras dichas en un momento de ira e irreflexión
pueden lastimar a quien hemos herido
durante mucho tiempo.

Que disculpar lo hace cualquiera,
pero de perdonar, sólo son capaces las almas grandes.

Que forzar acontecimientos,
probablemente ocasionará resultados indeseables.

Que cada experiencia
es irrepetible.

Adaptación de Javier Martín de un texto atribuido a Jorge Luis Borges.

Invictus

INVICTUS

Desde la noche que sobre mí se cierne,
negra como su insondable abismo,
agradezco a los dioses si existen
por mi alma inconquistable.

Caído en las garras de las circunstancias
nadie me vio llorar ni pestañear.
Bajo los golpes del destino
mi cabeza ensangrentada sigue erguida.

Más allá de este lugar de lágrimas e ira
yacen los horrores de la sombra,
la amenaza de los años
me encuentra, y me encontrará, sin miedo.

No importa cuán estrecho sea el camino,
cuán cargada de castigo la sentencia.

Soy el amo de mi destino.
Soy el capitán de mi alma.

William Ernest Henley


Invictus es un bello, duro y melancólico poema que se ha popularizado gracias a la película del mismo nombre. Me gusta porque nos recuerda que la responsabilidad final de nuestros actos es solamente nuestra, aunque el entorno que nos rodea pueda influirnos en gran medida. Nos recuerda que ser “invencibles” depende exclusivamente de nosotros y que esa invencibilidad no trata de no ser vencidos nunca, sino de levantarnos tantas veces nos caigamos.

Nuestro espíritu es inconmensurable y eterno, aunque a veces lo olvidemos. La capacidad de «resucitar de las cenizas» como el Ave Fénix, es una cuestión de actitud y de conexión con nuestro espíritu, y podemos, de verdad. Es lo que hace notar este impresionante poema.

Seguramente por eso le sirvió a Nelson Mandela de guía y consuelo espiritual durante su encierro, porque nos recuerda que podemos resistir y superar los peores momentos de nuestras vidas.

Al final, depende de nosotros.

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