La mentalidad de las personas triunfadoras

A veces me pregunto por qué hay personas que triunfan sean cuales sean sus circunstancias. Las circunstancias personales que tiene cada persona evidentemente pueden ser favorables o no. Por poner algún ejemplo que todos conocemos: Hay personas que nacen en el seno de una familia adinerada que no consiguen nada, y personas cuyo origen familiar es modesto que consiguen amasar grandes fortunas o triunfar a otros niveles.

Es más, diría que en contra de lo que parece, quien lo ha tenido demasiado fácil, quizá ha tenido un «obstáculo invisible» a la hora de triunfar en cualquier faceta de su vida, ya que le ha venido todo dado con demasiada facilidad.

Independientemente de las circunstancias personales, las «reglas de la vida» son las mismas para todos. No importa si eres más o menos inteligente, si has sido bendecido o no con una gran belleza física, o si tienes mucho o poco poderío económico inicialmente. Esas cualidades o circunstancias y otras del mismo signo, favorecen o entorpecen, por supuesto, pero no son determinantes, ni mucho menos.

A continuación comparto un vídeo de esos que hacen reflexionar. Las ideas o paradigmas que alimenta la historia que vais a ver, son de sobra conocidas por todo el mundo, pero curiosamente se nos olvidan, o no las aplicamos en el día a día.

A veces nos ahogamos en un vaso de agua. O quizá estamos agobiados con toda la razón; sea como sea, nos resistimos a ver que finalmente depende de nuestro esfuerzo, que podemos ser responsables de lo que nos sucede, que es una cuestión de elección:

Podemos elegir ser el público o ser los actores, ser víctimas o ser responsables de nuestras vidas.

Es un acto de fe.

Fe en tu proyecto, sea cual fuere.

Fe en que un trabajo bien hecho, con metodología y constancia, tarde o temprano brindará resultados.

Y por encima de todo, fe en ti mismo.

Una fe tan inquebrantable, que nada la haga empequeñecer, tan fuerte que se fortalezca y aprenda con los fracasos, que podemos elegir ver como aprendizaje.

Una fe tan contundente, que finalmente se convierta en certeza. Y es en este punto, cuando podemos llegar a ser invencibles.

Es en este punto cuando podemos triunfar en todo aquello que nos propongamos.

Un muy buen ejemplo de ello, a continuación en el vídeo, el cual te recomiendo encarecidamente ver. Apenas dura 5 minutos, y sorprende que en tan breve período de tiempo, sea una fuente de inspiración tan potente, y que nos recuerde con tanta fuerza que todo es posible, con determinación, constancia, método y trabajo.

La mentalidad de las personas triunfadoras es duplicable. ¡Copiémosla!

¡No te rindas nunca!

No siempre es lo que parece

En un alejado lugar, un grupo de personas lo pasaban en grande burlándose del que denominaban «el tonto del pueblo».

Se trataba de un hombre de apariencia triste que lejos de caminar recto, se inclinaba de tal modo que no se podía evitar pensar que en unos años acabaría con la espalda torcida. Su tartamudez excitaba los prejuicios de muchos, que llegaban a la conclusión de que, efectivamente, no era muy inteligente.

Después de las largas jornadas de trabajo campesino, los habitantes del pueblo se reunían en la taberna para relajarse y jugar a las cartas.

Ya se había convertido en un ritual burlarse casi todos los días de este hombre, haciéndole siempre la misma gracia, que consistía en ofrecerle dos monedas, una más grande que la otra, siendo la más pequeña la de más valor.

Cada vez que le proponían elegir entre la moneda grande y la pequeña, él siempre elegía la de mayor tamaño, la que menos valor tenía. Los lugareños no se cansaban de ver esta escena, y no paraban de reírse cada vez que el hombre escogía.

Un buen día, una forastera que estaba de paso por el lugar, observó con gran atención al grupo que estaba divirtiéndose a costa del que parecía un hombre de inteligencia limitada. Indignada ante la escena y lo que interpretó como una humillación, esperó a que terminaran con la burla para acercarse a hablar con el hombre.

Le preguntó si no sabía que la moneda de tamaño menor tenía más valor. Entonces, el hombre le respondió poniendo de manifiesto su tartamudez, lo cual no impidió que la mujer se quedara completamente atónita con la respuesta:

Sí… sí… seeeeño-rita, sé que… que la… moneda pe- pequeña tie- tiene má-más valor, pe-pe-pero el día que la es-escoja, dejarán de hacerme la bro-broma y no me llevaré más monedas…

Versión de Javier Martín de la historia del tonto del pueblo.

Esta historia pone de manifiesto muchas cosas. Dejando de lado la conclusión de que hay personas con un comportamiento cruel y, por lo tanto, carentes de empatía, podemos concluir, por ejemplo, que las cosas no siempre son lo que parecen. O que no siempre tenemos la perspectiva adecuada para juzgar las cosas (o no las conocemos bien para llegar a una conclusión acertada).

También podemos llegar a la conclusión que la avaricia rompe el saco, tal como explica el protagonista de la historia, que si hubiera cogido la moneda grande la primera vez, se hubiera acabado la broma desde el primer día y hubiera dejado de coger monedas.

El refranero español dice: «Ande yo caliente, ríase la gente«. Mientras yo esté bien y a gusto con lo que hago, poco o nada importa lo que opinen o digan los demás:

No importa lo que piensen los demás de mí, lo que importa es lo que pienso yo de mí mismo.

¿Qué piensas tú?

Luna azul

Se aplica la expresión luna azul a la segunda luna llena que coincide en un mismo mes del calendario gregoriano, el cual por su particular forma de organizar los meses en 28, 30 y 31 días para cuadrar los 365 días del año, provoca que en algunos años, haya 13 lunas llenas en lugar de 12. Es un fenómeno que se produce cada cuatro años, aproximadamente. Seguramente por la escasa frecuencia de este suceso, existe en inglés una expresión, «Once in a blue moon», algo así como «Cuando sea luna azul».

No se llama «luna azul» porque se vea de este color. Al parecer sólo se ha visto la luna de este color en tres acontecimientos, en los que el color azul fue provocado por una gran cantidad de partículas y polvo en la atmósfera. Los incidentes fueron las lluvias torrenciales que se produjeron en la India en 1.927 después de una gran sequía,  los incendios forestales de Canadá en 1.951 y la erupción en Indonesia del volcán Krakatoa en 1.883.

La elección de este color al parecer viene de la Inglaterra medieval. En algunos panfletos anticlericales se mencionaba el término «belewe mone», que podría referirse a «betray moon» (luna desleal), y que se convirtió en «blue moon» (luna azul).

Según los astrólogos, ayer 30 de agosto de 2.012, la Luna estaba en el signo de Acuario hasta el final de la tarde, y luego pasó a Piscis. El Sol se opuso a Quirón y Venus se puso en un aspecto complicado con Quirón. El Sol formó un quincuncio con Urano, etc.

Según la Astrología, toda esta serie de posiciones planetarias proporciona varios mensajes, de entre los cuales yo me quedo con éste:

Debemos limpiar nuestra mente y nuestro cuerpo, erradicando todo lo viejo e inservible que nos impide evolucionar.

Por supuesto que ésta es una actitud que debemos adoptar, independientemente de que haya «luna azul» o cualquier otro acontecimiento, aunque bienvenida sea esta luna si nos recuerda, aunque sea a través de una disciplina tan denostada como la Astrología, algo tan sumamente necesario y conveniente:

Pasar página y eliminar de nuestras vidas aquello que ya no nos sirve o nos hace daño.

 

Un ingrediente esencial para la victoria

Las emociones marcan y delimitan claramente los pasos de nuestras acciones. A la hora de actuar, no es lo mismo hacerlo desde un estado de tristeza o abatimiento a hacerlo sintiéndonos alegres y positivos. Éste es precisamente uno de los motivos por los que NeoParadigmas se centra en cuestiones positivas.

¿Cuál es el secreto para que por primera vez en la historia del fútbol, un equipo, el español, haya conseguido ganar seguidos tres importantes campeonatos, la Eurocopa del 2008, la Copa del Mundo del 2010 y la Eurocopa del 2012? Creo que, además de la calidad de los jugadores del equipo español, es el gran compañerismo y amistad que hay entre ellos.

Y un ingrediente más, esencial para lograr gestas de este calibre: el estado de ánimo de sus jugadores, completamente positivo. Sólo desde un estado emocional positivo se consiguen grandes cosas. Y en este equipo, reina un estado de ánimo tremendamente positivo.

Aunque a algunas personas les parezca que esta competición de fútbol, la Eurocopa, es o ha sido un modo de «atontar» la atención de los españoles y de hacernos ajenos a los problemas del país, lo cierto es que esto es sólo un deporte seguido por muchas personas, un juego que genera emociones.

En este caso, provoca emociones positivas, que ahora más que nunca son necesarias por aquí. Porque, como he comentado, sólo desde un estado emocional positivo y alegre es desde donde se consiguen grandes cosas. Desde donde se vence cualquier obstáculo y se triunfa.

Los problemas siguen ahí, desde luego, pero hagamos que estas pequeñas o grandes alegrías sirvan de inspiración, hagamos que sean una chispa que nos anime a mejorar y a encarar la situación desde el optimismo.

¡Desde el punto de vista o estado emocional positivo que nos permita ser campeones! 😉

¡Enhorabuena a los Campeones del equipo español!

¡Enhorabuena España! 🙂

La casa de huéspedes

LA CASA DE HUÉSPEDES

Ser humano es como llevar una casa de huéspedes,
cada día puede llegar un nuevo inquilino:
una vileza, una alegría, una maldad, una felicidad…

¡Dales siempre la bienvenida y pasadlo bien!
Aunque sean multitud de penas
que dejan tu casa vacía.

Sea cual sea, trata a cada huésped honorablemente,
porque posiblemente te esté liberando
para un nuevo deleite.

Da gracias por cada uno que venga
porque finalmente todos fueron enviados
como guías del más allá.

Adaptación libre de Javier Martín de unos versos de Mevlana Jalaludín Rumi.

Me llamó la atención el mensaje de este poema. Ciertamente, en cada etapa de la Vida nos toca vivir diversas experiencias que conllevan una cantidad considerable de emociones y aprendizaje.

Yo tengo la convicción de que todo tiene una finalidad y que todo lo que nos sucede es para nuestro bien, sea «bueno» o «malo». Creo que todas las experiencias, especialmente las que consideramos «malas», tienen un cometido que en muchas ocasiones sólo la perspectiva que nos da el paso del tiempo nos permite conocer, y nos damos cuenta de que era lo mejor que nos podía pasar en función de nuestra evolución personal.

Por eso, creo que lo mejor que podemos hacer es abrazar todo lo que aparece en nuestra vida, especialmente las cosas «malas»: desde una situación comprometida o desagradable, a una persona que no nos cae bien, o cualquier otra cosa que nos haga sentir mal o perdidos.

Crecemos ante los desafíos, ante las situaciones adversas. Es ahí donde nos toca actuar y donde aprendemos dónde están nuestros límites y el modo de superarlos. Son las situaciones que nos provocan para que actuemos de un modo diferente al que solemos hacerlo.

Por ello, la mejor actitud es pensar que son bendiciones disfrazadas, buscar la oportunidad que se esconde ante un infortunio o situación indeseable, y dejar que saque lo mejor de nosotros para mejorar en todos los aspectos, especialmente, en aquellos en los que somos más débiles.

Siempre que aparezca en tu vida algo o alguien que te haga sentir incómodo de alguna manera, algo o alguien que cuestione tus creencias o paradigmas, da gracias, abraza la oportunidad que se te brinda, porque sólo así podrás ver con claridad la oportunidad que esconde.

Un tiempo para cada cosa

Un hombre que llevaba buena parte de su vida tratando de alcanzar la iluminación espiritual, viajó a un templo budista en busca de un sabio que le pudiera indicar cómo lograrlo. Poco después de llegar, encontró a un monje dispuesto a atenderle.

El hombre le explicó que hacía muchos años había dejado todo para dedicar cada instante de su tiempo a alcanzar la iluminación, y que nada de lo que había hecho le había llevado a ese estado superior.

Cuando el hombre terminó de explicarle y le preguntó qué debía hacer, el monje, que hasta el momento había escuchado con gran atención, se quedó pensativo unos segundos. Pasados esos instantes, asintió como si acabara de comprender algo, y contestó:

— Debe usted meditar. La meditación debe ser casi como respirar… Vaciar su mente y dejarse fluir… Desconectar para volver a conectar con el Todo… Compañeros míos practicando durante cierto tiempo la meditación han llegado a la iluminación.

— ¿Y yo durante cuánto tiempo tengo que meditar para alcanzarla también?

— Depende de cada persona y de su grado de evolución… En cualquier caso, le recomiendo que medite todos los días durante unas… digamos cuatro horas.

— Y meditando cuatro horas al día, ¿cuánto tiempo tardaré en alcanzar la iluminación?

— En unos… diez años. – Contestó el monje, sonriendo levemente.

— ¿Y si meditara durante ocho horas al día, maestro? ¿Cuánto tardaría?

— Meditando ocho horas al día… posiblemente lo conseguiría en unos… veinte años.

— ¿¡Pero cómo!? ¿¡Dedicando más tiempo a la meditación tardaré más en alcanzar la iluminación!?  – Preguntó muy sorprendido el hombre.

El monje le explicó:

— Mi inquieto e impaciente visitante… No es cuestión de hacer más, sino de hacerlo bien. No es cuestión de centrarse sólo en objetivos, sino de vivir la Vida. Es absolutamente necesario vivirla y disfrutarla para poder alcanzar metas. Dedique sólo el tiempo necesario a conseguir su objetivo, con sus pausas, con los tiempos estrictamente necesarios en cada fase, y sin llegar al cansancio ni a hartarse. De esa manera, los resultados vendrán, inevitablemente.

Dicho esto, hizo un guiño al hombre mientras se dirigía al patio, donde le estaban esperando otros monjes para jugar al fútbol…

Historia original de Javier Martín.