Cuestión de Actitud…

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¿Qué ves? ¿Una anciana? ¿Una joven? ¿Ambas? ;)Inmediatamente después de casarse la joven, se marchó a vivir con su marido y la madre de éste.

Pasadas unas semanas, se dio cuenta de que era totalmente incompatible con su suegra.  Eran radicalmente diferentes. La joven no podía soportar las costumbres de su suegra, lo que provocaba frecuentes enfrentamientos. Y el carácter de la anciana era tan agrio que hacía sufrir enormemente a la joven.

Cada vez discutían más y más… Se le hizo totalmente insoportable, hasta el punto que pensó en provocar la muerte de su suegra.

Casualmente, escuchó hablar de un eminente psicólogo, con fama de ser capaz de resolver todo tipo de conflictos y problemas psicológicos. La joven estaba extremadamente agobiada por la convivencia con su suegra, pero sobre todo, por las ideas cada vez más insistentes de matarla, así que no dudó un segundo en ir a visitar a este psicólogo tan extraordinario para pedir consejo.

En la consulta, la joven le contó todo acerca de la relación con su suegra, incluyendo la oscura idea que últimamente le rondaba sin cesar, de acabar con la vida de la anciana.

El psicólogo la miraba atentamente sin mostrar ningún gesto que delatara lo que pensaba. Sólo frunció el ceño, cuando tras meditar unos instantes, dijo que le esperase unos minutos, que tenía que salir un momento. Cuando volvió al cabo de un rato, le dio a la joven una bolsa con hojas secas machacadas. Después de especificarle cómo se utilizan,  le dijo:

– “Como ya te he explicado, estas hierbas roban la fuerza vital de una persona, hasta que fallece. Para no levantar sospechas, tendrás que utilizarlas en pequeñas dosis, para que vayan haciendo efecto poco a poco. Mientras el momento de su fallecimiento llegue, deberás tratar a tu suegra con mucho cariño, como si fuera tu propia madre”. Hizo mucho hincapié en lo de ser muy cariñosa con su suegra.

La joven observaba sorprendida y con gran atención a aquel psicólogo, que lejos de tratar de persuadirla de semejante idea, la animaba a realizarla. Él, hizo una pausa, y arqueando las cejas, continuó diciendo:

– “No discutas con ella y ayúdala en todo lo que puedas. Es muy importante, absolutamente vital que hagas esto para que nadie sospeche de ti cuando llegue el momento que esperas. Ven a mi consulta cada once días para contarme cómo va todo y llámame siempre que lo necesites”.

La joven realmente estaba muy confusa y extrañada de que el psicólogo no la cuestionara e incluso alentara la oscura idea de deshacerse de su suegra. No obstante, esto la hizo sentir relativamente aliviada y al día siguiente, comenzó a poner pequeñas dosis de las hierbas en la comida de su suegra, y con especial cuidado en cambiar su actitud hacia su suegra, tal como le había indicado el psicólogo.

Comenzó a tratarla de forma amable y cariñosa, evitando caer en la tentación de perder la paciencia con ella, a pesar de las continuas salidas de tono y manías de la anciana.

Después de un tiempo, la relación entre la joven y la anciana, había cambiado completamente. La joven era cariñosa de forma natural con la anciana, y ésta igualmente había cambiado sus modos agrios y desagradables por una amabilidad natural. Entre ambas surgió una gran empatía y se tomaron mucho cariño. Desaparecieron las discusiones y se sentían muy a gusto juntas. Su relación comenzó a parecerse a la de una madre y una hija.

La joven dejó de echar el preparado de las hierbas a la comida de su suegra, y en la última visita al psicólogo, le explicó la nueva situación.

– “Mi suegra ha cambiado totalmente. Ahora es una persona cariñosa, me trata y me quiere como si fuera su hija, y el sentimiento es mutuo. Me arrepiento enormemente de haber pensado siquiera en envenenarla. ¿Se puede deshacer el daño que le haya podido hacer a su cuerpo?”.

El psicólogo, sonriendo le contestó:

– “Puedes estar tranquila. Las hierbas que te di son inofensivas. En realidad  tu suegra no ha cambiado. Quien cambió, fuiste TÚ. El ‘veneno’ estaba en  ti, en tu Actitud. Has vivido lo que sucede cuando cambias una actitud negativa y llena de prejuicios por una actitud amorosa y sin expectativas. Tu suegra, sencillamente, te ha correspondido de la misma manera…”.

 

Ser Feliz es cuestión de Actitud.

Casi todas las cosas buenas que suceden en el mundo, nacen de una actitud de aprecio y consideración a las personas.

El sentido de las cosas no está en las cosas mismas, sino en nuestra actitud hacia ellas.

Si quieres cambiar el mundo, empieza por ti.

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