Mi Gran Amigo

Quiero hablar de una persona que es muy importante para mí. Un Amigo muy especial. Puedo decir que tengo la suerte de tener excelentes amigas y amigos, pero hoy voy a hablar de uno en concreto.

Hay muchas personas importantes en mi vida. Si alguien me pidiera que eligiera a la persona más importante de mi vida, le contestaría que es una elección tramposa, porque no se puede elegir algo así. Todas las personas importantes de nuestras vidas, cada familiar, cada amiga y amigo auténticos… todos son muy importantes.

Y en concreto, la persona de la que quiero hablar, es una de estas personas importantes de mi vida. Alguien de quien estoy muy Orgulloso. Por su Nobleza, por su Honestidad, por su Sinceridad. Por su Fortaleza, por su Entereza, por su Inteligencia… En definitiva, por su Calidad Humana.

Me aporta muchas e importantes cosas, siempre. Por ejemplo, calma, claridad, entereza, integridad, fraternidad…  Siempre me ha apoyado incondicionalmente. En momentos en los que he llegado a pensar que no quedan muchas personas que merezcan la pena, él ha sido una de las personas importantes de mi vida que me ha recordado que  hay más gente así, pero no con palabras, sino con su ejemplo personal.

El amigo del que hoy estoy hablando, es el Amigo que todos queremos. Tengo la inmensa suerte de que alguien así es mi Gran Amigo y soy capaz de apreciarlo.

Y estoy tremendamente orgulloso de que éste, mi Gran Amigo, sea mi hermano.

Te Quiero Hermano.

Libro: El Presente

Aun en las situaciones más difíciles, concentrarnos en lo que está bien en el momento presente nos hace más felices y nos da la energía y confianza necesarias para enfrentar lo que está mal hoy.

Estar en el presente significa eliminar las distracciones y prestar atención a lo que importa ahora. Tú creas tu propio presente ahora a través del objeto de tu atención.

Es difícil dejar atrás el pasado si no has aprendido de él. Tan pronto como aprendas y lo dejes atrás, el presente mejorará.

Siempre que te sientas desdichado o abatido en el presente es momento de aprender del pasado o planear para el Futuro.

Considera lo que sucedió en el pasado. Aprende algo valioso de ello. Utiliza lo que aprendiste para mejorar el presente.

No puedes cambiar el pasado, pero sí aprender de él. Cuando te enfrentes a una situación parecida, puedes actuar de otra manera y disfrutar un presente más feliz y más exitoso.

El éxito consiste en convertirte en lo que eres capaz de ser y avanzar hacia objetivos valiosos. Cada quien define por sí mismo lo que significa tener más éxito».

 

Fragmentos del interesante libro El Presente, de Spencer Johnson.

Spencer Johnson (1940), es un escritor y psicólogo estadounidense, autor de obras como ¿Quién se ha llevado mi queso? y El ejecutivo al minuto, el prestigioso método de administración escrito en colaboración con Kenneth Blanchard.

Sus obras han sido traducidas a más de veinte idiomas. Ha sido director médico de comunicación de Medtronic, la empresa que inventó el marcapasos, e investigador del Instituto de Estudios Interdisciplinarios. Sus libros han aparecido en diversos medios, como CNN, USA Today y el New York Times.

Singulares «coincidencias»

A veces sin darnos cuenta, vivimos preocupados del pasado o del futuro, y no vivimos el presente. Esta es la causa de que muchas veces no seamos conscientes de un fenómeno que sucede continuamente y del que voy a hablar a continuación.

La Vida está llena de sincronicidades, esas singulares coincidencias que acontecen en nuestro día a día aunque no seamos conscientes de todas. Estas «señales» son acontecimientos que están sospechosamente alineados a alguna necesidad, a algún pensamiento (sea positivo o negativo), o a algún anhelo. Sólo cuando estamos suficientemente receptivos es cuando percibimos las sincronicidades e incluso las podemos provocar (Ley de Atracción).

Una vez más, nuestra actitud ante la Vida es fundamental. Comenzar a observar lo que nos rodea como un mundo lleno de posibilidades y de interrelación con los demás, es muy importante para comenzar a ser conscientes de las sincronicidades que nos acontecen.

Las sincronicidades tienen que ver con la conexión que existe entre todas las cosas. Interactuamos en un escenario hecho de diferentes tipos de energía (la materia es una forma de energía, E = m·c² o lo que es lo mismo, la energía es igual a la masa multiplicada por el cuadrado de la velocidad de la luz; lo que, en definitiva, significa que la materia no es más que una forma de energía).

¿Cómo se refleja esto en el día a día? Por ejemplo, alguien en quien estábamos pensando nos llama, o justo cuando tenemos en mente una cuestión, miramos «casualmente» un libro o una revista y lo primero que veamos sea una frase que responde de un modo totalmente coherente a esa cuestión y posteriormente comprobamos que la respuesta era apropiada, o estamos estancados tratando de resolver un problema y de repente un amigo nos deja un libro que habla sobre eso, etc. En una sincronicidad se observa cómo diversos sucesos parecen confabular y suceder en el tiempo y en el espacio para obtener un resultado concreto.

Se podrían interpretar como coincidencias, pero los hechos son tozudos, y este tipo de situaciones se repiten demasiadas veces como para pensar que no tienen ningún tipo de conexión.

Precisamente, la Ley de la Atracción dice que podemos «sintonizar» nuestros pensamientos y nuestros sentimientos para atraer aquello que deseamos, o lo que es lo mismo: provocar las sincronicidades que traen a nuestra vida lo que queremos.

Recuerdo la obra El Alquimista, de Paulo Coelho, un genio contemporáneo que demuestra conocer muy bien el funcionamiento de las sincronicidades, conocimiento el suyo que se puede comprobar si se lee con atención la interesantísima e inspiradora historia ficticia que narra, y que condensa extraordinariamente bien en la frase más reveladora del libro:

«Cuando quieres realmente una cosa, todo el Universo conspira para ayudarte a conseguirla».

La Ley de la Atracción afirma que una persona de mente abierta y positiva puede acelerar las sincronicidades positivas en su vida.

Científicamente hablando, la teoría de los campos morfogénicos trata de explicar las sincronicidades. Dicha teoría contempla la resonancia mórfica y la interconectividad, fenómenos de la física cuántica, en los cuales se ha comprobado que todo está interconectado. Las sincronicidades tienen lugar porque somos parte de un «campo unificado» cuyas partes tienen una conexión y se influyen entre sí, aunque aún no se haya formulado matemáticamente de un modo preciso su existencia.

Pero, dejemos teorías y fórmulas matemáticas. Seamos empíricos. Observemos con atención todo lo que nos sucede cada día, vigilando el tipo de pensamientos que más se repiten en nuestra cabeza. Seguramente, comprobaremos sin lugar a dudas que nuestros pensamientos tienen mucho que ver con lo que nos sucede, e incluso para acontecimientos para los que aparentemente no tenemos influencia…

Cuanto más grande la prueba, más glorioso el triunfo

Siempre digo que es contraproducente que continuamente nos bombardeen con noticias sobre la crisis y otras igual o más negativas. En lugar de darnos soluciones o motivarnos para entre todos salir adelante, lo que hacen los medios de comunicación es hablarnos de desgracias, de problemas y de todo tipo de calamidades.

En una época como ésta, a mi juicio lo que hace falta son palabras y hechos que motiven, que nos pongan en contacto con lo mejor de nosotros mismos, cosas que nos ayuden y motiven a ser parte de la solución y no del problema.

Una buena amiga mía ha compartido conmigo un vídeo titulado «El Circo de la Mariposa«, en el que se cuenta la historia de unas personas extraordinarias, pero destacando sobre todo uno de ellos, y que nos recuerda que aunque hay cosas que no podemos controlar, sí podemos elegir la actitud y los actos que nos elevan por encima de nosotros mismos.

El actor que interpreta a tan especial persona, es Nick Vujicic, un hombre de 28 años al que le faltan las extremedidades, lo cual no ha sido obstáculo para que sea orador motivacional y director de Life Without Limbs, una organización dedicada a personas con alguna discapacidad física. En la red hay mucha información y vídeos sobre este hombre. Es alguien que ha elegido pasar a la acción en lugar de lamentarse de su situación, lo que le ha llevado a desarrollar una incomensurable Fuerza Interior. Un ejemplo a seguir.

Qué mejor ejemplo para los tiempos que corren, en los que a veces sin darnos cuenta esperamos soluciones provenientes de otros, sin ser conscientes de que podemos hacer grandes cosas. Podemos elegir y podemos hacer.

Te recomiendo encarecidamente que dediques veinte minutos a ver el vídeo. Es Emocionante, es Esperanzador y está lleno de Energía Positiva. Pero sobre todo, es Motivador.

Que lo disfrutes.

Muchas gracias Mayka por compartirlo conmigo.

«¡Esto es luchar por ti!»

Debo reconocer que son muy ingeniosos los publicistas de los grandes almacenes que utilizan el eslogan del título de esta entrada. Seguro que todos hemos esbozado una sonrisa cuando hemos visto al actor que con un ligero parecido a Sylvester Stallone, dice la susodicha frase: «¡Esto es luchar por ti!».

Y parece que esa publicidad entre simpática y absurda, tiene éxito: prácticamente a cualquier hora, estos grandes almacenes están a rebosar de compradores en potencia. ¿Somos conscientes del poder de la publicidad entre nosotros?

He aprendido a no fijarme en quién o qué me presenta un producto o un servicio. Lo que realmente importa es: ¿Es bueno para mí? ¿Qué me aporta?

En la era de la información, es fundamental ser críticos, informarnos bien y tratar la información desde una perspectiva particular y desde la experiencia directa. A partir de ahí, cualquier decisión es válida.

Las crisis: oportunidades disfrazadas

«No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis donde nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar superado. Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones. La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia. El inconveniente de las personas y países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia«.

Albert Einstein

Albert EinsteinAlbert era un genio, lo «suficiente» como para ver con tanta claridad algo que de obvio que es, no se suele ver. Y es que cuando uno lee opiniones como ésta, se pregunta cómo es que algo tan evidente puede pasar desapercibido para la mayoría de los seres humanos.

Cuando leo el periódico, veo la televisión o escucho conversaciones, observo que la mayoría de las personas son incapaces de ver este hecho: las crisis son oportunidades. Eso sí, lo son para los que son capaces de verlo y en consecuencia, de aprovecharlo.

Aprovechemos pues, los «malos momentos». Actuemos, hagamos que las cosas cambien a nuestro favor. Avancemos. Aunque lo más seguro es que para avanzar en momentos problemáticos o de crisis, tengamos que hacer cosas diferentes a las que hacemos normalmente.

Porque, como dijo el genio, no podemos esperar resultados diferentes haciendo lo mismo.