Como es dentro es fuera.

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«Ciertas personas convierten en mal humor todo lo que ingieren, aunque el alimento sea sano. La falta no está en el alimento, sino en su temperamento, que hace alterar los alimentos. De la misma manera, si nuestra alma tiene una mala disposición, todo le hace mal; incluso las cosas útiles las transforma en nocivas para ella. Si alguien pone unas pocas hierbas amargas en un pote de miel, ¿no alterarán el pote entero haciendo que la miel se vuelva toda ella amarga? Eso es lo que nosotros hacemos: difundimos algo de nuestra amargura y destruimos el bien del prójimo cuando le miramos según nuestra mala disposición.

He oído decir de un hermano que, si yendo a ver a otro encuentra su celda dejada y en desorden, se dice para sí mismo: «¡Cuán dichoso es este hermano de estar completamente desasido de las cosas terrestres y de llevar su espíritu siempre en lo alto, que no tiene ni tan sólo el placer de arreglar su celda!» Si a continuación va a la celda de otro hermano y la encuentra arreglada, limpia y en orden, se dice: «¡La celda de este hermano está tan limpia como su alma. El estado de su celda corresponde al estado de su alma!» Jamás dice de ninguno: «Éste es desordenado» o bien: «Éste es frívolo». Gracias a su excelente estado saca siempre provecho de todo. Que Dios, en su gran bondad, nos dé, a nosotros también, un buen estado interior para que podamos aprovecharnos de todo y jamás pensemos mal del prójimo. Si nuestra malicia nos inspira malos juicios o sospechas, la transformémoslas rápidamente en buenos pensamientos. Puesto que no ver el mal del prójimo, con la ayuda de Dios, engendra bondad».

Doroteo de Gaza, fragmento de la Carta nº 1.

Doroteo de Gaza fue un monje que vivió en la zona de Gaza allá por el año 540. Se conoce poco de su vida y obras, porque su monasterio fue arrasado por la invasión musulmana del siglo VII.

Gracias a Álvaro Menéndez por enviarme el texto.

Lo que vemos en los demás es un reflejo nuestro, y además, esa visión, juicio o prejuicio que tengamos, condicionará severamente nuestra interacción con la persona o entorno en cuestión. ¿No es más que evidente que es mucho mejor ver o buscar el lado bueno de las personas o de las cosas, que ver el malo? Entonces, ¿por qué a veces no lo ponemos en práctica?

Habrá quien diga que hay que ver ambas caras. Desde luego. No obstante, yo me preguntaría: ¿cuál de las opiniones o interpretaciones sobre algo o alguien, provoca o crea en nosotros una actitud más constructiva y provechosa? Difícilmente podremos ser constructivos si sólo nos centramos en lo negativo…

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2 comentarios

    • Sandra on miércoles, 17, julio, 2013 at 23:29
    • Responder

    Javier; muy interesante el artículo. Me recordó una vieja charla con un amigo; cuando le decía: hay personas que con ciertas actitudes me caen mal. Entonces este amigo me respondió; fíjate bien cuales son esas actitudes pues son aquellas cosas las que debes arreglar en tí. Excelente semana 😀 )))))

    1. Tu amigo tiene toda la razón. Especialmente cierto cuando nos cae mal una persona que no tiene ninguna particularidad negativa o desagradable en su actitud. Seguramente en este caso, nos cae mal porque está haciendo de espejo de algo en nosotros que no aceptamos, e inconscientemente nos lo recuerda.

      Hay personas que caen mal sencillamente porque son antipáticos o desagradables, pero esta es otra cuestión.

      Gracias Sandra 🙂

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